Colombia eligió nuevo Congreso en elecciones termómetro antes de las presidenciales
Los colombianos eligieron el domingo un nuevo Congreso en unas elecciones que miden la temperatura a semanas de las presidenciales, en las que la izquierda de Gustavo Petro aspira a conservar el poder.
El oficialismo busca reforzar su presencia en el legislativo ante el acecho de la derecha, otrora la mayor fuerza política del país, que desea recuperar terreno antes de los comicios presidenciales del 31 de mayo.
Las autoridades electorales dieron por cerrados los puestos de votación a las 16H00 locales (21H00 GMT) e iniciaron el escrutinio para tener en horas los resultados sobre los nuevos 285 congresistas.
La jornada transcurrió con normalidad, pese a múltiples actos violentos contra líderes políticos reportados en los últimos meses, incluido el asesinato el año pasado del aspirante presidencial de derecha Miguel Uribe.
En las urnas los colombianos calificaron la gestión del actual Congreso que, si bien dio luz verde a algunas de las ambiciosas reformas del presidente, cerca del final de su mandato rechazó propuestas como cambiar el sistema de salud o hacer una reforma tributaria para recaudar fondos ante un grave déficit fiscal.
El presidente respondió a los legisladores con constantes marchas multitudinarias en las que dio fuertes discursos en contra del Congreso, desprestigiado entre el electorado desde hace años por múltiples escándalos de corrupción en un país que intenta salir de más de medio siglo de conflicto armado.
"Espero que (los congresistas) sean coherentes con lo que han dicho, que sean críticos, que no se queden callados, que sean veedores", dijo a la AFP Ángela Álvarez, una empresaria exportadora de cacao de 36 años.
El nuevo Congreso asumirá el 20 de julio, casi tres semanas antes de la investidura del sucesor de Petro.
Las encuestas dan como favoritos para las presidenciales al senador Iván Cepeda, un hombre fuerte de la izquierda que pertenece al mismo partido del presidente, y a Abelardo de la Espriella, un abogado cercano a la derecha que se presenta como un "outsider".
-"Trabajo en equipo"-
Ante el descrédito, los partidos han recurrido a personalidades de redes sociales para conquistar votantes.
Petro, que alerta desde hace días sobre un posible fraude por falencias en el sistema de escrutinio, denunció varias supuestas irregularidades en los puestos de votación.
En tanto, el ministro de Defensa denunció que unas 2.400 personas ingresaron por pasos ilegales desde Venezuela para votar pese a que las fronteras están cerradas desde el sábado.
Cepeda, el favorito en la carrera presidencial, aspira a persistir en las reformas de la izquierda, por lo que debe contar con un Congreso aliado, como no sucede con Petro.
Los ciudadanos exigen seguridad en los territorios apartados afectados por grupos armados y en las ciudades.
"Me preocupa la seguridad, andar en la calle y no sentirse uno tranquilo", comenta Liliana Torres, una economista de 37 años.
Por su parte, Daniel Alfonso, de 31 años, desea que entre el próximo presidente y los legisladores "haya un trabajo en equipo".
"Si (el futuro mandatario) no tiene un apoyo en el Congreso va a ser muy complicado", dice el trabajador de un centro de atención telefónica que reclama más cambios a la educación, un trámite que propuso Petro pero el legislativo solo aprobó parcialmente.
-Uribe de vuelta-
Una de las propuestas de la izquierda es modificar la Constitución, lo que analistas consideran un riesgo de que el presidente concentre poder.
El expresidente Álvaro Uribe (2002-2010), el dirigente derechista más influyente del siglo, es uno de los candidatos al Senado en un intento que busca movilizar votantes que respaldaron su guerra contra las guerrillas.
El exmandatario regresa a la contienda electoral luego de que un tribunal anuló en octubre una condena a 12 años de prisión domiciliaria por soborno a paramilitares y fraude procesal.
Como candidato rechaza políticas de Petro como la "paz total", una apuesta por negociar con grupos armados ilegales que se fortalecieron en lugar de dejar las armas.
Además de la muerte en agosto de Miguel Uribe, víctima de un atentado a bala en Bogotá, organizaciones como la ONU reportaron por lo menos 20 dirigentes políticos asesinados el año pasado.
L.Lewis--PI