Apagones, falta de maestros y uniformes marcan el inicio del año escolar en Cuba
Entre falta de uniformes, déficit de maestros y prolongados apagones, 1,4 millones de estudiantes iniciaron este martes un nuevo año escolar en Cuba, donde la crisis económica obliga a las familias a asumir crecientes costos para la educación de sus hijos.
En la escuela primaria María Cabrales, en el municipio habanero de Diez de Octubre, el curso comenzó sin timbre ni música de bienvenida. La zona llevaba más de 28 horas sin electricidad.
Para Yannay Miranda, una peluquera de 35 años cuya hija Olaya, de seis años, estudia en ese centro, el desafío empezó mucho antes del primer día de clases.
Tuvo que conseguir uniformes, organizar la alimentación de la pequeña y prepararse para los inevitables apagones.
Para ella, como para miles de padres, uno de los mayores obstáculos fue precisamente el uniforme escolar.
Ante las dificultades del Estado para garantizar su venta en la red comercial, los padres se vieron obligados a recurrir a talleres de costura privados, donde cada pieza cuesta entre 1.500 y 3.500 pesos cubanos (entre 2 y 5 dólares), un gasto considerable en un contexto de inflación y escasez en la isla, donde el salario promedio ronda los 10 dólares.
"Ahora la escuela descansa sobre la casa, sobre los padres", comenta Miranda a la AFP, una realidad que contrasta con un sistema educativo que durante décadas fue una de las principales banderas de la revolución cubana por su carácter gratuito y universal.
Además, muchas familias deberán asumir también gastos vinculados a la alimentación de los estudiantes, productos de limpieza para para las escuelas e incluso necesidades derivadas de problemas de abastecimiento de agua en algunos centros.
La crisis energética en el país, agravada desde enero por el bloqueo petrolero de Estados Unidos, ha obligado al ministerio de Educación a flexibilizar el uso del uniforme y los horarios de clases, mientras el deterioro de la infraestructura, las dificultades del transporte y la falta de docentes continúan afectando al sistema.
- "Sin corriente" -
Según datos oficiales, más de un 25% de las plazas docentes no pudieron cubrirse para este curso. La situación más crítica está en La Habana, hasta donde llegarán unos 300 maestros de otras provincias para garantizar las clases.
El año anterior también estuvo marcado por apagones y escasez de combustible, que redujeron la presencialidad de miles de estudiantes y llevaron a adelantar el cierre del calendario académico.
Pero la situación se ha hecho más crítica en los últimos meses, con apagones que superan las 30 horas consecutivas en la capital de la isla y se prolongan durante varios días en otras provincias.
En la escuela María Cabrales, su directora, Regla María Perera, de 64 años, asegura que el centro, que cuenta con poca iluminación natural, deberá adaptar el plan docente a las interrupciones eléctricas.
"Iremos tomando alternativas según la marcha, valorando los horarios de luz. Priorizaremos para esos horarios las clases y las asignaturas fundamentales", explica.
"En los turnos que no haya luz, que esté más oscura el aula, realizaremos actividades complementarias que no dejan de ser importantes, pero que no es lo mismo que presentar un contenido nuevo", añade Perera.
- "Plan de asfixia" -
Entre los padres, la preocupación es notable.
"Realmente es bien difícil", dice Kasumy Chiu, una artesana de 47 años cuyo hijo de diez años comenzó cuarto grado.
"Hoy mismo amanecimos sin corriente, toda la madrugada. Se hace difícil por las meriendas, se echan a perder muchas comidas, pero siempre que ellos tengan la oportunidad de aprender, uno se sacrifica", agrega.
Durante el acto oficial de apertura del curso escolar este martes en La Habana, la ministra de Educación, Naima Trujillo, atribuyó parte de las dificultades al endurecimiento de las sanciones estadounidenses, pero afirmó que "la educación en Cuba no se negocia".
El presidente Miguel Díaz-Canel, que participó en la ceremonia, destacó más tarde en X el arranque del nuevo año lectivo, pese a lo que calificó como un "plan de asfixia" de Estados Unidos contra la isla.
E.Adams--PI