El sistema sanitario nigeriano, en el ojo del huracán por la muerte del bebé de una famosa escritora
La reciente muerte del hijo de 21 meses de la escritora superventas nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie, por una presunta negligencia, ha venido a desacreditar el sistema sanitario del país más poblado de África.
Nkanu Nnamdi, uno de sus gemelos, falleció el 7 de enero tras "una breve enfermedad" en el Euracare Multispecialist Hospital de Lagos.
Lo habían llevado allí para unas pruebas diagnósticas, incluida una resonancia magnética, con la previsión de viajar luego a Estados Unidos para recibir atención especializada, informó la familia.
Según un familiar, Adichie y su esposo médico Ivara Esege habían intentado tener hijos durante ocho años.
La familia de la escritora nigeriana e icono del feminismo Adichie ha acusado al hospital de "negligencia médica grave".
La cuñada de Adichie, la doctora Anthea Esege Nwandu, dijo que le habían informado que al niño se le había administrado una sobredosis de propofol para sedarlo y realizarle pruebas de resonancia magnética.
Ella acusa al anestesista de haber sido "criminalmente negligente" y de no haber seguido el protocolo médico adecuado.
El bebé sufrió un paro cardíaco cuando el anestesista lo llevaba al hombro, desconectado del ventilador, explicó la cuñada de la escritora a la cadena de televisión local TVC.
Según declaró, el director médico del hospital le dijo que "parece que ha sido sobredosis de propofol".
"Esto es una llamada de atención (...) para que nosotros, la opinión pública (...) exijamos responsabilidad, transparencia y consecuencias por la negligencia en nuestro sistema de salud", insistió la cuñada.
- Notificación legal -
Adichie vive en Estados Unidos, pero estaba en Nigeria con motivo de las fiestas navideñas.
En un mensaje de texto a la AFP, la portavoz de la familia, Omawumi Ogbe, afirma que se ha "emitido una notificación legal" al hospital. No dio detalles.
El gobierno del estado de Lagos también ha ordenado una investigación sobre lo sucedido.
Euracare no respondió a las preguntas de la AFP.
El estándar de la atención médica en Nigeria es blanco de las críticas.
Aquellos que pueden permitírselo, incluidos los principales líderes políticos, acuden al extranjero para tratar sus problemas de salud.
La cuarta mayor economía de África es un importante productor de petróleo, tiene empresas sólidas y estrellas de pop globales.
Pero carece de infraestructuras básicas, como agua, electricidad y atención médica de calidad.
El mes pasado el sistema sanitario volvió a copar titulares, cuando el excampeón mundial de boxeo de peso pesado Anthony Joshua, un británico de ascendencia nigeriana, salió de un coche con dolor, ayudado por transeúntes y sin ambulancia.
Esta semana el estado de Kano (norte) anunció haber ordenado una investigación sobre la muerte de una mujer cuatro meses después de que los médicos le dejaran unas tijeras en el estómago tras una cirugía.
A pesar de las repetidas quejas de dolores abdominales durante varias visitas al hospital, los médicos solo le administraron analgésicos. Vieron las tijeras solo dos días antes de que ella muriera.
Los casos de negligencia e insuficiente atención abundan en el país.
El mal estado de la atención médica en Nigeria se ve agravado por el éxodo de médicos y enfermeras cualificados que se van en busca de mejores salarios.
Entre 15.000 y 16.000 médicos nigerianos emigraron entre 2020 y 2024, según el ministro de Salud Muhammad Ali Pate.
Nigeria tiene solo 55.000 médicos para una población de 220 millones, informó en 2024.
S.Scott--PI